Esta publicación, en su versión impresa, fue distribuida en ocasión
del IX Congreso Eucarístico Nacional (IX CEN’94), en Santiago del
Estero, República Argentina, Sudamérica, en el año 1994.
El ANEXO es una ampliación exclusiva para la versión web que no está
presente en la versión impresa.
RECOMENDAMOS ESPECIALMENTE LA LECTURA DEL ARTICULO
¿COMUNIÓN EN LA MANO O EN LA BOCA?
Hoy
ponemos en sus manos esta recopilación, mejor llamada selección, pues
la cantidad de datos es inmensa y se debió elegir aquellos que por su
transparencia y seriedad ayuden al lector a centrar sus pensamientos y
acciones en el máximo misterio de la cristiandad:
JESÚS EUCARISTÍA
Contra la tendencia herética de aquellos que pregonan a un Dios
transformado en simple pan (Lutero), los católicos defendemos la
Verdad de un pan y un vino que a través de la consagración efectuada
por los sacerdotes, hacen presente en medio nuestro a Jesús con su
CUERPO, SANGRE, ALMA Y DIVINIDAD (“Esto es Mi Cuerpo...Esta es Mi
sangre”).
ES EL SACRIFICIO POR EXCELENCIA
Por
eso la Santa Misa es algo más que una simple comida, es el sacrificio
por excelencia, en el cual debemos ver la repetición de la Pasión,
Muerte y Resurrección de Nuestro Señor, que nos abre las puertas del
Cielo.
A pesar de que las reuniones multitudinarias se prestan a la
desconcentración o al ruido, tratemos de ocupar el espacio destinado a
la presencia de Dios con un silencio respetuoso, lleno de gozo y
piedad, radiante de amor por El y por nuestros hermanos que por Él,
con Él y en Él se unen a nosotros.
No tiene sentido asistir como a un simple banquete fraternal. No es
una celebración que hacemos posible sólo con nuestra presencia, DIOS
NO ESTÁ EN LA EUCARISTÍA PORQUE NOSOTROS ESTAMOS AQUÍ REUNIDOS, sino
que estamos aquí juntos porque aquí esta Dios, presente, con o sin
nosotros, por su propia Voluntad, Fuerza y Misericordia.
UN ALIMENTO DE VIDA ETERNA
Recordemos al comulgar que recibiremos no un alimento como el pan, que
tanto falta en muchas mesas argentinas y del mundo, sino un alimento
de Vida Eterna. El pan común, al ser comido se transforma en nosotros,
en nuestra carne, en nuestra sangre. Pero el Pan de Vida, al comerlo,
nos transforma en Él mismo, en imágenes vivas de Jesús.
Por eso no se explica que subsista diferencia alguna entre los que
comemos y bebemos al mismo Cristo. Este alimento Celestial no sirve
sino cambiamos nuestra vida, acorde con sus mandamientos. Es así que
de nada vale hacer un Congreso Eucarístico o miles de ceremonias que
rindan culto a Dios, si lo realizamos acorde a nuestros gustos. Tanto
la Santa Misa como la oración y todos los actos dirigidos a Nuestro
Señor deben tener como último motivo el agradarle. Aunque nos
incomodemos, aunque nos aburramos, aunque nos parezca demasiado
“pesado”.
Si no es así, y pretendemos que Dios se adapte a nosotros, si
transformamos a Dios en un material manejable a nuestro antojo, si no
queremos reconocernos pecadores delante de Él, si no deseamos
arrodillarnos ante su Presencia en la humildad de la criatura frente a
Su Creador, ESTE CONGRESO NO ES NUESTRO LUGAR, PORQUE UN CONGRESO
EUCARÍSTICO ES PARA ADORAR, CON PIEDAD Y DEVOCIÓN, AL CRISTO QUE SE
QUEDÓ CON NOSOTROS HASTA EL FIN DE LOS SIGLOS.
Investigación Especial
Teresa Neumann nació en Konnersereuth, Baviera, el 9 de abril de 1898.
Hasta su muerte, ocurrida en 1962, se verificaron en su vida
sorprendentes fenómenos, como los estigmas, misteriosas llagas en sus
pies, manos y costado. Llagas resistentes a todas las curas posibles y
que se abrían todos los viernes; también otros fenómenos maravillosos,
como el conocimiento de los secretos del corazón, la bilocación. Pero
el más interesante de todos es el fenómeno eucarístico: durante 32
años no ha comido ni bebido, pesando siempre 55 kg., y esto a pesar de
que perdía cada año, a través de sus heridas, cerca de cinco litros de
sangre.
El secreto de este prodigio es
la Sagrada Comunión que recibe todos los días.
NAVIDAD DE 1922
A partir de la Navidad de 1922 dejó de tomar alimentos sólidos, se
alimentaba sólo de líquidos. Desde la Navidad de 1926 no tuvo tampoco
necesidad de líquidos para su sustentación. Apenas tomaba una
cucharadita cada día para poder tragar la Sagrada Partícula en la
Comunión. El 30 de setiembre de 1927, aniversario de la muerte de
Santa Teresita del Niño Jesús, recibió la aparición de la Santa, quien
le dijo: “Desde este momento no necesitas ningún alimento terrestre”.
Desde entonces hasta su muerte, ocurrida en 1962, Teresa Neumann no
tomó ningún alimento, ni siquiera la cucharadita de liquido necesaria
para tragar la Sagrada Partícula. Cesaron también por completo las
secreciones naturales del cuerpo.
Al principio intentaron alimentarla por la fuerza, pero vomitaba todo
lo que tomaba. Los médicos más famosos controlaron su ayuno y se
esforzaron por dar una explicación natural del hecho, pero todos
debieron rendirse ante la evidencia.
El Dr. Ludovico Kannmüller, de Passavia, escribió en el Periódico del
Danubio: “Los representantes de la ciencia no podrán explicar nunca el
ayuno de la estigmatizada de Konnersereuth”.
El Dr. Weissel, médico de Berlín, interrogó a Teresa con el fin de
lograr alguna aclaración.
—¿No siente apetito, después de tanto tiempo de estar en ayuno?
—No siento ningún estimulo de apetito, ni siquiera viendo alimentos
gustosísimos.
—¿Siente tal vez náuseas del alimento?
—Tampoco, para mi comer es algo indiferente.
—¿Cómo explica usted este hecho?
—Es sencillísimo: es voluntad de Dios. El quiere que me baste sólo con
la Comunión.
INTERVIENE EL OBISPO
El
obispo de Ratisbona quiso cerciorarse del ayuno de Teresa y la sometió
a un riguroso control. Durante quince días estuvo internada en una
clínica bajo la vigilancia continua de cuatro personas, controladas
por el Dr. Seidl Waldsassen. Se revisó minuciosamente la habitación
donde debía permanecer; fue pesada antes y después de la prueba. El
control dio óptimo resultado y el obispo lo publicó en el periódico de
la Diócesis.
No obstante este ayuno tan extremo y riguroso, Teresa no estaba débil
ni enfermiza; todo lo contrario, su cuerpo gozaba de una fuerza y un
vigor tales que le permitían atender cómodamente los trabajos de la
casa y el huerto, además de atender durante largas horas a los
numerosos visitantes. Durante el tiempo que permanecían en su cuerpo
las Especies Eucarísticas, Teresa se encontraba siempre bien, pero si
pasadas las 24 horas no volvía a recibir la Sagrada Comunión sentía
que le faltaban las fuerzas y que llegaba ya al fin de su vida. Pero
apenas comulgaba, renacía con más ímpetu.
Teresa Neumann solía padecer por temporadas fuertes sufrimientos; ella
vivía estas situaciones como una inmolación por los pecados de los
hombres.
UNA PRUEBA DE FUEGO
En
cierta oportunidad se encontraba fuera de su pueblo, era ya de noche y
se sentía mal a causa de estos sufrimientos expiatorios. Los presentes
temían por su vida y ya el sacerdote pensaba en la conveniencia de
administrarle el Viático. Cerca
de la casa donde se encontraba había una pequeña capilla privada en la
que se había conservado una Santa Hostia con la intención de que
Teresa pudiera comulgar al día siguiente. En su lecho de dolor, sintió
Teresa un ardiente deseo de recibir a Jesús Sacramentado. Sin
necesidad de ningún sacerdote, Jesús pasó del Sagrario donde estaba al
corazón de la enferma. Cuando Teresa le dijo al sacerdote que la
asistía que ya había comulgado, éste quiso cerciorarse. Se dirigió
inmediatamente a la capilla en busca del copón del Sagrario y no
encontró allí la Hostia que había dejado. Fueron numerosos los
presentes que pudieran atestiguar la veracidad del hecho.
El Rvdo. Helmut Fahsel, párroco de Berlín, gran psicólogo, quiso
llevar a término un estudio completo sobre el caso de Teresa. El 26 de
junio de 1931 fue Teresa a casa del párroco Naber, donde se encontraba
ya el P. Fahsel, quien la halló abatida y con una gran debilidad. Le
preguntaron qué le sucedía y contestó que sufría mucho por la
conversión de una moribunda. Rogó al sacerdote que le diera la
Comunión y el P. Fahsel los acompañó a la sacristía. Allí, y cuando
éste se disponía a darle la Comunión, se encontró frente a una Teresa
muy tranquila, con los brazos cruzados sobre el pecho y la boca
cerrada. Esta era la posición en que quedaba después de recibir la
Santa Hostia. Ante la confusión del P. Fahsel, Teresa levantó la
cabeza y abrió la boca, mostrando una blanca y clara Hostia.
OTROS FENÓMENOS
Se
daban en la estigmatizada otros fenómenos interesantes que
generalmente acompañaban el acto de recibir la Sagrada Comunión.
A veces recibía el sacramento en estado de éxtasis y en estas
ocasiones, al depositarse la Hostia sobre su lengua, desaparecía
instantáneamente. El P. Fahsel atestigua que la desaparición de la
Hostia de esta manera le fue confirmada por diferentes sacerdotes que
le habían dado la Comunión. El mismo P. Fahsel afirma que él notó
también similar prodigio: ni el más mínimo movimiento de deglución.
Sólo cuando no estaba en estado de éxtasis podía verse que deglutía
normalmente la partícula. En Teresa Neumann la duración de las
Sagradas Especies abarcaba a veces hasta 24 horas y también más
tiempo. Esta duración era menor cuando ella pedía a Dios sufrimientos
especiales por la conversión de alguien. Apenas cesaba en ella la
presencia de Jesús, su cuerpo comenzaba a sufrir. Se pudo comprobar
que los días de Viernes Santo, fecha en que no se permitía a los
fieles comulgar, las Especies Eucarísticas duraban en ella cerca de 48
horas.
Teresa Neumann ha muerto ya y todo lo dicho ha podido ser comprobado
por quienes han deseado hacerlo. Fueron muchos los que la visitaron,
creyentes y también incrédulos, y todos quedaron admirados ante los
hechos.
El mismo Papa Pío XI envió al famoso y docto Padre Gemelli, Rector
magnífico de la Universidad Católica de Milán, a fin de que controlara
todo lo que sucedía a Teresa, y el sabio sacerdote lo sintetizó
diciendo: “Aquí está la mano de Dios”.
EN LA INTIMIDAD CON CRISTO
Cuerpo y...Sangre
Conocido y famoso es en España el caso de los Corporales de Daroca.
Según la tradición, un sacerdote se disponía a administrar la Comunión
a unos guerreros, cuando los árabes atacaron repentinamente el
campamento de los ejércitos cristianos, situado cerca del castillo de
Codol. Para evitar la profanación, el celebrante guardó
precipitadamente las Sagradas Formas envolviéndolas en los corporales
que había sobre el altar. Cuando, pasado el peligro, fue a ponerlas en
el Sagrario, las Hostias consagradas habían sangrado y se habían
adherido, por la propia sangre, al paño que las contenía. Seguros de
que había sido un milagro, los cristianos se lanzaron contra los moros
y les vencieron. Tras la victoria, las ciudades de Teruel, Calatayud y
Daroca se sortearon los Corporales, quedándose en esta última ciudad.
Y todos los años, el día del Corpus, se expone públicamente el
Santísimo Misterio, como allí lo llaman. • F.X. FORTUN, El Sagrario
y el Evangelio.
También el cuerpo
No
sólo la cortesía y la buena educación, sino la amabilidad nos llevan a
estrechar la mano de nuestros conocidos, a abrazar y besar a nuestros
familiares.
La vida civil y social -y no digamos la militar o la deportiva- está
llena de signos de veneración: se inclina la cabeza ante los reyes, se
saluda respetuosamente a la bandera, etc. Y, ¿no vamos a venerar
también con el cuerpo a Jesús Sacramentado?.
La genuflexión -manteniendo el cuerpo erguido, doblar la rodilla
derecha hasta que toque el suelo- es el modo corriente de adorar a
Jesucristo realmente presente en la Eucaristía.
Según las normas de la Conferencia Episcopal, los fieles deben hacer
genuflexión (doblar la rodilla, apoyándola en el suelo) al pasar por
delante del Santísimo expuesto o reservado.
Pero, quedarse en el gesto es muy poco.
Conviene que la genuflexión sea pausada y digna, no una burla grotesca
como la de los soldados en la casa de Pilatos.
Evitemos las prisas, los garabatos o los amagos de genuflexión que más
bien parecen una pérdida momentánea del equilibrio. Y un propósito: al
poner nuestra rodilla en el suelo, decir -con el corazón- alguna
jaculatoria a Nuestro Señor.
Para poder resistir
Cuando en el año 1901 se cerraron en Francia todos los conventos y se
expulsaron de todas partes a los religiosos, se permitió que
continuasen en el hospital de Reims las monjas enfermeras. También
allí se presentó la comisión inspectora del Consejo Municipal e invitó
a la Superiora a abrir todos los cuartos y salas. La Superiora
obedeció. Abrió una sala, otra y otra... Los miembros de la citada
Comisión se sintieron casi mareados en aquel ambiente, y pálidos, sin
proferir palabra, dieron por terminada la visita. Al despedirse, uno
de ellos preguntó a la religiosa:
—Usted, ¿desde cuándo está aquí?
—Desde hace cuarenta años.
—¿Y de dónde sacó fuerzas para resistirlo?
Esta fue la respuesta que obtuvo:
—¡He comulgado todos los días! Si no estuviese en medio de nosotros el
Santísimo Sacramento, ninguno podría resistir.
• Julio EUGUI.
Una picardía santa
Dentro del furioso vendaval que se desató en la Iglesia en los años
posteriores al Concilio Vaticano II, no faltaron los que atacaron la
verdad de este sacramento. El resultado no ha sido sólo el
entibiamiento de algunos fieles, sino los ultrajes que ha recibido el
mismo Señor Jesucristo y que llevaron al Papa Juan Pablo II a
pedirle perdón en nombre de todos. El culto a la Eucaristía fuera de
la Santa Misa está detalladamente prescrito por las Leyes litúrgicas
de la Iglesia. Es lógico que la autoridad eclesiástica prevenga los
posibles abusos y determine el modo y la ocasión de la veneración
pública a Jesús Sacramentado. Pero el pueblo cristiano ha sido siempre
avispado y ocurrente. Así han ido surgiendo en torno a tan solemne
misterio muchas pequeñas devociones que no tienen nada de pequeñas,
pues las engrandece la magnitud del Sacramento. Por ejemplo, ante la
imposibilidad de comulgar surge la comunión de deseo, o espiritual.
Para “devolver” a Cristo la gracia de la comunión recibida en la Misa,
surge la Visita al Santísimo Sacramento. Cuando el amor es tan
grande como el de los santos, se llega a la audacia de “asaltar
sagrarios”(No seas tan ciego o tan atolondrado que dejes de
meterte dentro de cada Sagrario cuando divises los muros o torres de
las casas del Señor. -Él te espera». (Beato Josemaría Escrivá,
Camino, 269).—
Para un cristiano...
¿Qué es un CONGRESO EUCARÍSTICO?
En
el verano de 1873, la Srta. Tamisier tuvo la oportunidad de asistir a
una ceremonia en la cual, un grupo de sesenta diputados del parlamento
francés consagraron Francia al Sagrado Corazón de Jesús. Allí tuvo la
inspiración de hacer algo para asegurar el reino social de Cristo, a
fin de que Cristo fuera el fundamento de compromiso de los cristianos
al servicio de la sociedad. Y vió en la realización de una pública
manifestación de Fe en torno a la Eucaristía, la forma de conseguirlo.
Al rendir adoración a Cristo, presente en la Eucaristía, se daba nueva
fuerza a las manifestaciones de adoración y reconocimiento de su
presencia real, desconocida en ocasiones y olvidada en la vida
corriente de los cristianos.
UNA RESPUESTA AL LAICISMO
Además, sería una respuesta directa al grave problema, al que por
entonces se enfrentaba la Iglesia en Francia y, más aún, en el mundo
occidental. Por una serie de causas históricas, se había producido un
movimiento que buscaba desarrollar un mundo al margen de la Iglesia.
Este movimiento llegó a hacerse hostil a la Iglesia y quiso una
sociedad totalmente ajena a lo religioso o, para usar el término de la
época, una sociedad laica. Una manifestación pública de fe en la
Eucaristía, de parte de los católicos, sería una respuesta a una
sociedad que rechazaba la fe.
En 1874 consiguió organizar, con el apoyo de Mons. Segur, una magna
peregrinación al santuario de los “padres grises”, cerca de Aviñón, en
cuya capilla se hallaba expuesto el Santísimo desde hacía más de
seiscientos años. Esta peregrinación fue la primera de las
peregrinaciones a ciudades y lugares notables por la devoción a la
Eucaristía, como la citada Aviñón, Ars, Douai, Angers y Faverney.
De esta forma empezaba a manifestarse la fe y el amor a Jesucristo en
el Santísimo Sacramento y, al mismo tiempo, se comenzaba a profundizar
en el conocimiento del Misterio eucarístico y a estudiar los medios
para difundir las obras eucarísticas.
EL MEDIO IDÓNEO: LOS CONGRESOS
Mons. Mermillod, obispo de Lausana y Ginebra, conociendo la especial
vocación concedida por Dios a la Srta. Tamisier para que se consagrara
a la salvación social por medio de la Eucaristía, propuso a ésta como
el medio más adecuado para el desarrollo y la difusión de las obras
eucarísticas el modelo actual de las asambleas internacionales, en las
que deberían reunirse los representantes de dichas obras eucarísticas
extendidas por el mundo. De esta forma, se llegó a la denominación de
“Congresos Eucarísticos” .
León XIII aprobó el proyecto de celebrar un Congreso Eucarístico en
Lille (1881). Después de este primer Congreso fueron celebrándose
otros. La obra fue consolidándose y cada Congreso suponía la
superación del anterior en solemnidad.
La Obra de los Congresos Eucarísticos es una organización cuyo
objetivo es manifestar, acrecentar y propagar la vida católica en todo
el mundo por medio del culto a la Eucaristía. Constituye en la vida de
la Iglesia una auténtica institución, desde el momento en que cuenta
con un reglamento y es aceptada universalmente como uno de los
testimonios de catolicidad más importantes.
El artículo 1 del primer Reglamento reza así: “La Obra de los
Congresos Eucarísticos tiene como fin hacer conocer, amar y servir
cada vez más a Nuestro Señor Jesucristo en el santísimo Sacramento del
altar, por medio de solemnes reuniones internacionales periódicas y
trabajar en esta línea para extender el reino social en el mundo.” En cada Congreso se tiende a este fin de dos maneras:
1) Con la oración, comuniones, adoraciones, homenajes solemnes al Rey
de los reyes y, sobre todo, con la manifestación final de fe que es un
acto espléndido público de reparación y de amor al Santísimo
Sacramento.
2) Con reuniones en las que se estudien los mejores medios para
extender la devoción a la Eucaristía, bajo todas las formas aprobadas
que puede tener esta devoción. El Congreso Eucarístico, que en los
tiempos modernos se ha introducido en la vida de la Iglesia como
peculiar manifestación del culto a la Eucaristía, es una reunión del
pueblo cristiano de toda raza, lengua y nación, alrededor de Cristo,
en el sacramento de su Misterio Pascual, y en torno a un gran número
de obispos y del representante del Papa, o del Papa en persona. Es
como una “estación del orbe” católico, en un lugar concreto, e
invitado por una Iglesia concreta para que todos juntos reconozcan más
plenamente el misterio de la Eucaristía bajo un aspecto particular y
lo veneren públicamente.
Los Congresos Eucarísticos constan de tres partes importantes:
1) Los actos religiosos y litúrgicos (misas, comuniones, adoraciones
diurnas y nocturnas, solemnes funciones litúrgicas, procesiones
públicas con la Eucaristía, etc.);
2) Los actos de estudio o parte cultural, que comprende las
disertaciones dogmáticas, teológicas, estudios históricos, y demás
sobre la Eucaristía;
3) Asambleas, exposiciones y similares, destinadas a dar a conocer la
Iglesia Católica.
En el Congreso Eucarístico Internacional de Munich, en 1960, se
produjo un profundo cambio en la concepción de la celebración del
Congreso modelándola según las antiguas estaciones cuaresmales de
Roma, revividas por Juan XXIII en 1959.
Juan XXIII confirmó el nuevo modelo del Congreso como “una función
para el mundo entero, en la que la multitud de fieles dirijan
fervientes oraciones al cielo por la Iglesia militante y por las
necesidades del mundo”.
Inés Gonxha Bojaxhin,“Madre Teresa de Calculta” nació el
27 de agosto de 1910 en Skopje, capital de la Macedonia en Yugoslavia.
Su padre nació en Albania y era tendero en Skopje.
A los doce años quedó impresionada al escuchar de labios de un
misionero «Cada uno en la vida debe seguir su propio camino.»
Ella lo recuerda así: «Fue la primera llamada que recibí de Dios.
Fue entonces cuando simplemente decidí entregarme a Jesús, para lo que
Él quisiera de mí. Pero no pensaba entonces en hacerme religiosa,
monja.» Pasaron seis años y esa llamada se hace más intensa. Cuando cumple
los dieciocho años, el 29 de noviembre del año 1928, ingresa en la
casa matriz de Nuestra Señora de Loreto, en Rathfarnham
(Irlanda).
En 1929 es enviada a la India, a Calcuta. Allí cursa la carrera de
Magisterio y se dedica a la enseñanza de niñas de la alta sociedad en
el St. Mary’s High School. «La segunda llamada —cuenta la Madre Teresa—
se
produjo veinticuatro años después de la primera, cuando viajaba en un
tren en ruta a Darrjeeling. Debería dejar el convento y ayudar a los
pobres, al tiempo que convivía entre ellos. Fue una orden. Nunca tuve
una visión extraordinaria, simplemente recibí una llamada.» Fue en
diciembre de 1948 cuando se va a vivir a los suburbios: «Fue como un
día maravilloso –recuerda–. Encontrarse cara a cara con la pobreza,
con Jesús. Me dio una gran alegría, paz y fuerza interior.»
LA FUNDACIÓN
Su
primera escuela fue en un parque público. Después en una buhardilla.
Vienen las primeras vacaciones y el 7 de octubre de 1950 surgen las
Misioneras de la Caridad.
Pablo VI les otorga la aprobación pontificia el 1 de febrero de 1965.
Entre otros muchos, el 17 de octubre de 1980 se le concede el Premio
Nobel de la Paz. La Madre Teresa ha dicho que todos estos premios y
galardones quiere que sólo sirvan «para que los hombres se acerquen
más a Dios».
RESPUESTA CONTUNDENTE
El 24 de marzo de 1989, el padre George Rutler en su sermón
habitual, expresó su experiencia durante el diálogo con la Madre
Teresa de Calcuta. En presencia de numerosos sacerdotes que atestiguan
la veracidad del mismo, y que por distintos medios lo han hecho
conocer, el personalmente la interrogó de la siguiente forma: “Madre, ¿cuál es para usted el problema más grave en el mundo en
estos momentos?” Luego de unos segundos de silencio, responde con seguridad: “En todas las partes del mundo en las que estuve, lo que más me
entristece y más daño está haciendo es que la gente reciba la Comunión
en la mano” .
Sobre el respeto a la Eucaristía
Durante su visita a Fulda, Alemania, realizada en Noviembre de 1980,
Su Santidad Juan Pablo II concedió una entrevista a los periodistas de
la Revista “Stimme des Glaubens”. En el curso de la misma fue
interrogado, entre otras cosas, de la siguiente manera:
Periodista:
“Santo
Padre, ¿cuál es su opinión sobre la COMUNIÓN EN LA MANO?
Juan Pablo II:
“Hay una carta Apostólica sobre la existencia de un permiso
especial válido para ésto. PERO YO LE DIGO A USTED QUE NO ESTOY A
FAVOR DE ESTA PRÁCTICA, NI TAMPOCO LA RECOMIENDO.
El permiso fue otorgado debido a la insistencia de algunos Obispos
diocesanos”.
Esta nota trata de contestar más o menos brevemente algunas de las
objeciones que se escuchan por la calle - y en algunas Parroquias - al
hablar de la COMUNIÓN EN LA MANO, viniendo de personas que no están
bien informadas. Habrá quienes a su poca información han añadido
opiniones personales poco objetivas, interesadas, que encubren - más o
menos inconscientemente - cierta soberbia. Estos y los que
radicalmente aceptan por bueno todo lo que hace la mayoría...
probablemente no comprendan nada.
Se objeta frecuentemente: 1.- “Jesús dio en el Cenáculo la Comunión en la mano a los
Apóstoles”
Eso
no lo dice el Evangelio. Es sólo una suposición. Las únicas manos que
aparecen como protagonistas en el relato evangélico son las “santas y
venerables” de Jesús. Pero aún cuando así fuere, lo que no carece de
lógica, los Apóstoles estaban siendo ordenados Sacerdotes, o mejor,
Obispos, del Nuevo Rito del Nuevo Testamento. Ellos podían; los
simples fieles no pueden, pues no tienen el Sacerdocio ministerial ni
han recibido ningún grado del Sacramento del Orden. Y como dice Santo
Tomás: “A ningún otro, sino al Sacerdote, le es lícito tocarlo”.
2.- “Lo ha aprobado la Iglesia”
Eso
es media verdad. Para empezar, debemos recordar que la mayoría de los
Obispos del mundo estaba en contra de esta práctica. Consultados por
orden del Santo Padre acerca de tres cuestiones, estas son las
respuestas:
“a.- ¿Se ha de acoger el deseo de que, además del modo tradicional, se
permita también el rito de recibir la Sagrada Comunión en la mano?
Respuestas: Placet (Sí) 567 votos, Non placet (No) 1.233 votos
b.- ¿Place que se hagan experimentos de este nuevo rito en pequeñas
comunidades, con el consentimiento del Ordinario del lugar?
Respuestas: Placet (Sí) 751 votos, Non placet (No) 1.215 votos
c.- ¿Piensa que los fieles, después de una preparación catequética
bien ordenada, han de recibir de buen grado este rito?
Respuestas: Placet (Sí) 835 votos, Non placet (No) 1.185 votos
Por las respuestas dadas se ve que la mayor parte de los Obispos
estiman que no se debe cambiar la disciplina vigente; más aún, que el
cambio sería dañoso, tanto para el sentimiento como para el culto
espiritual de los mismos Obispos y de muchos fieles.”
(Estos datos son TEXTUALES DE LA INSTRUCCIÓN “MEMORIALE DOMINI” del 29
de Mayo de 1969.)
Además, la aprobación eclesiástica se concede sólo a las Conferencias
Episcopales que lo solicitan; y, aún así, cada Obispo en su Diócesis
tiene Autoridad para aprobar o no este rito. Hay, por tanto, países y
Diócesis en las que el rito de Comulgar en la mano está prohibido.
Argentina es uno de estos.
3.- “No es más santa la lengua que la mano”
Efectivamente, la Santidad no depende de la Anatomía; no está en los
miembros del cuerpo sino en el recto uso que hagamos de ellos según la
Voluntad de Dios. Nuestros cuerpos no nos pertenecen; son Templos de
Dios: “Glorificad a Dios con vuestro cuerpo” (I Cor. 6,13-20), nos
dice S. Pablo. Tenemos distintos miembros y sentidos, con distintas
funciones. Las manos son los elementos de posesión que más nos
relacionan con el medio. De ahí que en múltiples expresiones nos
refiramos a ellas: “manos a la obra” “échale una mano”, “daos la
mano”, “llegar a las manos”, “todo pasa por sus manos”... Las manos
parecen estar al final del camino de los sentidos. A muchos de los que
visitan una exposición les gusta ver y... tocar. El tacto encierra un
sentido de cierto dominio sobre lo tocado; por eso no está bien tocar
lo que a uno no le pertenece, tocarlo todo. El deportista que con su
esfuerzo ha logrado vencer en una prueba puede acariciar con sus
manos, satisfecho el trofeo que se ha merecido. En la Comunión Cristo
viene a nosotros, pero... “no somos dignos”, recitamos antes de
Comulgar. No recibimos un trofeo humano, material. No es que yo
merezca la Eucaristía, como podría pensar aquel fariseo cumplidor que
oraba de pie en el Templo. La Sagrada Eucaristía es un Regalo del
Padre que sobrepasa infinitamente mis merecimientos, y que yo debo
recibir con humildad y acción de gracias. No es Algo que yo deba
estrechar en mis manos pecadoras, sino en mi pecho, en mi corazón
contrito, amoroso, confiado. Sto. Tomás, incrédulo y desconfiado,
quería ver y tocar las llagas de Cristo resucitado, pero fue
reprendido por Jesús. Además está la cuestión de la dignidad; al
sacerdote se le ungen las manos; son manos sagradas. El mismo es algo
sagrado, segregado de la comunidad para el servicio divino (Heb. 5,1).
Las manos del fiel son profanas, mundanas... Seamos humildes: cada uno
desde su puesto, procuremos dar la mayor gloria a Dios.
4.- “No es una práctica nueva”
Pero
sí superada y desechada por la Iglesia, que guiada por el Espíritu
Santo camina hacia su perfección. La Comunión en la mano es hoy un
anacronismo; con un agravante: cuando se utilizaba esta práctica no se
comprendía con tanta profundidad el Misterio Eucarístico.
5.- “Para los antiguos Cristianos, Comulgar en la mano no
significaba menos respeto que comulgar en la boca”
La
comparación no es válida, pues los Cristianos a que se refieren sólo
conocían el primer modo. Sin embargo los Santos Padres pedían a los
fieles que se acercaran a comulgar “con temor y temblor” (Cfr. S. Juan
Crisóstomo, S. Jerónimo, S. Agustín...). Y se respira en ellos un
clima de respeto y un sentimiento de indignidad, que están pidiendo a
gritos la llegada del rito de la Comunión en la boca.
6.- “En la mano es un gesto más natural”
Puede parecerlo. Pero en la Sagrada Eucarística no hay nada natural.
Todo es sobrenatural. No es pan y vino lo que tomamos. Es el Cuerpo y
la Sangre de Cristo.
Julio de 1988, ante el mundo entero, Juan Pablo II niega la comunión en la mano
durante la canonización de Simón de Rojas. Así reafirma su opinión
sobre esta práctica. (Imagen obtenida de la Televisión)
7.- “Es más higiénico Comulgar en la mano”
Este temor de algunos nos recuerda el de los Apóstoles cuando en la
barca agitada por el temporal, despiertan asustados a Cristo, que
parece dormido. Él les dice: “¿Por qué teméis, hombres de poca Fe?” (Mt
8,26). Debíamos pensar: ¿Acaso el Cuerpo de Cristo, cuyo manto curó a
la hemorroísa, va a ser causa de enfermedades?. Realmente es un
argumento que denota poca Fe. San Hipólito decía: “Cada fiel procure
tomar la Eucaristía... pues si es fiel en tomarla, aunque se le dé
veneno mortal, no tendrá el veneno poder sobre él” ¿Que el Sacerdote
mete a veces los dedos en la boca del comulgante? Puede ser; pero hay
una solución: que ni el ministro ni el fiel tengan prisa en el acto
más grande de nuestra Religión. Y una vez más lo decimos: No es
cuestión de higiene sino de dignidad.
8.- “En caso de aglomeración de fieles, cualquiera puede dar la
Comunión, para que la Ceremonia no se alargue”
Es
una tentación. Recordemos de nuevo que Cristo no entregó su Cuerpo a
las multitudes del Monte de las Bienaventuranzas. Allí ofreció sólo un
símbolo eucarístico, y les alimentó con el Pan de su Palabra. Pero su
Cuerpo y su Sangre los reservó para un lugar callado, tranquilo, sin
prisas, en la intimidad, con el pequeño grupo de Apóstoles escogidos
(sólo Judas tenía prisa por consumar su traición).
Pero si a pesar de todo se desea celebrar la Eucaristía en medio de la
muchedumbre, hay que organizar bien la Ceremonia o suspenderla. Se
debe conseguir un grupo de sacerdotes proporcional al de fieles. Deben
ofrecerse a la multitud, con tiempo suficiente, los servicios del
Sacramento de la Penitencia. Hay que preparar dignamente el lugar, y
organizar con todo detalle el momento solemne de la Comunión para que
se cumpla escrupulosamente toda la Liturgia.
9.- “La Ceremonia es más rápida si se Comulga en la mano”
Esto no es cierto. La Liturgia, cuando se autoriza la Comunión en la
mano, contiene los siguientes requisitos:
1.- El comulgante hace un acto de Adoración.
2.- El Sacerdote observa si la mano del comulgante está limpia.
3.- El comulgante extiende la mano izquierda sobre la derecha.
4.- El Sacerdote muestra la Sagrada Forma diciendo: "El Cuerpo de
Cristo", y espera a que el comulgante responda: "Amén".
5.- El Sacerdote deposita la Sagrada Forma en la mano del que comulga.
6.- El fiel toma el Santísimo con su mano derecha y lo lleva a la
boca.
7.- Consume la Eucaristía delante del Sacerdote.
8.- Tanto el Sacerdote como el fiel han de comprobar que no quedan
Partículas Sagradas en la mano.
Pero no es cuestión de rapidez sino de dignidad. A Dios no se le
escatima el tiempo.
EL
MASTERPLAN El Enemigo al acecho
Este trabajo tiene un interés extraordinario por su actualidad.
La primera edición fue sacada a la luz en julio de 1973. Por su
gravedad y trascendencia merece la atención de todos, y en particular
de la Jerarquía Eclesiástica.
¡Más que nunca es necesario encomendarnos al Arcángel San Miguel para
que desbarate el diabólico plan!
CAPÍTULO I: EL MASTERPLAN
Alguien dejó olvidado en mi oficina médica un sobre grande, cerrado.
Después de dos meses nadie lo reclamó. Lo abrí para averiguar la
identidad de su dueño. ¡Lo que encontré fue una sorpresa!:
EL MASTERPLAN PARA DESTRUIR LA IGLESIA. Nadie firmaba, no se daba
ninguna dirección, nada más que un plan riguroso para destruir la
Iglesia de Cristo. Se dice que hay más de 1300 comunistas que se han
hecho sacerdotes católicos para destruir la Iglesia de Cristo por
dentro, para horadarla desde sus entrañas. Yo no sé si es cierto, pero
lo que sí es cierto es que el “Masterplan” es una obra maestra de
increíble audacia que, si llega a trabajar, puede resquebrajar desde
sus cimientos a la Iglesia Católica.
Según el Masterplan, la Iglesia deberá estar “arruinada” para el año
1980. Me he animado a publicarlo porque estoy seguro que ayudará a
abrir los ojos a muchos sacerdotes y buenos cristianos antes de que
sea demasiado tarde. ¡Alerta, amigo! Alguien trabajará muy en contra
de la Iglesia. ¡Abre tus ojos! No duermas, que el Demonio está
despierto. El “Masterplan” parece algo perfecto. Lo segundo: cómo
llevarlo a cabo paso a paso. Lo tercero: quién lo va a realizar.
CAPÍTULO II: IGLESIA UNIVERSAL EN LUGAR DE IGLESIA CATÓLICA
El
Masterplan señala en principio que de todas las Iglesias que se llaman
cristianas, el bloque más firme, el que las mantiene a todas, es la
Santa Iglesia Católica, y una vez que ésta se tambalee, toda la
cristiandad caerá por su peso. Hay que quitarle el nombre de Santa,
porque así está llamando constantemente la atención sobre Dios, es
algo sagrado, y esto sobra. Y para quitarlo es fácil, basta con
insistir que debemos acercarnos más a los hermanos protestantes, y que
los católicos digan que la Iglesia es Santa, ofende a éstos, y por lo
tanto, los católicos no deben insistir en eso. Y así de fácil, para el
año 1980 nadie dirá: Una, Santa, etc. Otra palabra que sobra es
“Católica”, porque es muy arraigada con la adoración a Dios, a Cristo,
y a la Santísima Virgen, y eso hay que derrumbarlo. Para hacerlo es
fácil: hay que sustituir lo de “Católico” por “Universal”, al fin es
lo mismo, parece que dice lo mismo, pero se quita el sabor sagrado de
adoración a Dios y a Cristo que lleva el nombre católico. En el año
1980 quedaría en todo el mundo así la “Iglesia Universal” con todas
las iglesias unidas, donde quedarían incluidos también los judíos, los
musulmanes, los hindúes, etc.
El primer mandamiento de esta “Iglesia Universal” y el único, sería:
“amar al prójimo como a tí mismo” ¡Porque en éste seguiría existiendo
un Dios toda bondad!. Pero un Dios que es tan bueno que no castiga; y
como no puede castigar, todo el mundo se olvidará de Él muy pronto.
Porque el Dios que no infunde respeto, que no se le teme, la gente lo
olvida. Pero todo esto, repito, es el fin del plan. El plan debe ser
cosa sencilla, quitar cosas “poco importantes”, sembrar una “piedad
falsa” de compasión para los no católicos, acercarse a los no
católicos, abrir las puertas de la Iglesia a los que no lo son, quitar
las cosas “sin importancia” que los puedan herir.
CAPÍTULO
III: EL AMOR AL PRÓJIMO... SIN AMOR A DIOS
Por
supuesto es el fin del Masterplan. Pero muchos años antes hay que
empezar con cosas pequeñas, más simples. Es un plan que dura 25 años,
hay que tener paciencia, constancia y, sobre todo, conseguir la
colaboración de los Obispos, los sacerdotes y los buenos católicos.
Siempre en el nombre del “amor”, de la “caridad”. Aunque esta palabra
“caridad” también sobra, porque habla del amor al prójimo, pero está
ligada también con el amor a Dios, a Cristo, y con el amor a la
Santísima Virgen y a los Santos. Así es que nada de “caridad”, sólo
“amor”. Será muy fácil sustituir una palabra por otra, porque dicen lo
mismo, y además, amor es más moderna, más inteligible al pueblo y
puede unir más a todos.
Quizás ahora, querido amigo, no se percate de la trascendencia
incalculable de este plan. Estoy seguro que según vaya conociendo los
detalles se dará cuenta de que es sencillamente diabólico, que conduce
a destronar a Cristo y a la destrucción de la Iglesia de Cristo, es
definitiva. A la destrucción del amor al prójimo, porque el amor al
prójimo no puede subsistir sin la base esencial del amor a Dios, como
muy bien reconoce el Masterplan.
Pero antes de pasar ahí quiero que no se me olvide lo de la palabra
“piedad”. El Masterplan dice que también sobra, que hay que
sustituirla por la palabra “comprensión”, que dice lo mismo en
relación con los hombres, con los hermanos, pero que no conlleva al
significado de unión con Dios, con Cristo, con la Santísima Virgen,
etc. Será fácil: Hay que insistir en que eso de “piedad” suena a
beato, a gente hipócrita, a gente sin carácter, hay que decir que
“piedad” suena a vieja que no tiene nada que hacer y que va a pasar el
tiempo en la Iglesia.
LA ESENCIA DEL MASTERPLAN ES INCREÍBLEMENTE SENCILLA, CONSISTE EN
IMPLANTAR EL AMOR Y ADORACIÓN AL HOMBRE Y QUITAR EL AMOR Y ADORACIÓN A
DIOS. El Masterplan razona así: UNA VEZ QUE HAYA DESAPARECIDO EL AMOR
A DIOS, LOS HOMBRES NO SE PUEDEN AMAR, SINO SE ODIARÁN. Así es que la
meta consiste en modificar el primer mandamiento de la Ley de Dios,
que dice: “Amarás al Señor tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu
alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas” reemplazándolo por
“amar al prójimo como a tí mismo”.
El plan es muy atrayente porque se hace todo en nombre de una gran
causa: El amor al prójimo ¡sin amor a Dios! Y con este lema, nada
menos que en nombre del “amor” se consigue fácilmente la colaboración
sincera de buenos católicos, de sacerdotes y de Obispos, para tratar
de terminar con el amor a Dios, con el amor a la Fuente de todo Amor.
En nombre del amor se trata de conseguir el odio a la esencia del amor
a Dios.
CAPÍTULO IV: ¡FUERA SOTANAS Y HÁBITOS!
Lo
primero del Masterplan es quitar de la gente las cosas externas “sin
importancia”. Los primeros años se dedicarán a que las gentes no usen
las medallas, ni los escapularios... que los ¡SACERDOTES Y MONJAS
DEJEN DE USAR HÁBITOS!, todas estas cosas externas parecen “sin
importancia”, dice el Masterplan, pero son testimonios de vida que
constantemente mantienen en el ambiente de Dios, de Cristo y de la
Virgen... y eso es lo primero que hay que quitar. Hace 2O años el
Masterplan planeó quitar estos hábitos porque son testigos de vidas
que se dan a Dios. Cada hábito de una monja en la calle, era un grito
de vida entregada al amor de Dios, era el grito silencioso, pero
constante, de que Dios y Cristo existen en el siglo XX, de millares de
personas dispuestas a sacrificar su única vida por amor a Cristo.
El plan era empezar a decir que los hábitos son cosas anticuadas; en
segundo lugar divulgar la idea de que vestidos de seglares, los
sacerdotes y monjas, se pueden introducir e infiltrar en ambientes,
mientras que el hábito era una barrera que separaban a los “hermanos”
protestantes de los católicos.
El Masterplan ha tenido sin duda gran éxito. Ya no se ven monjas ni
sacerdotes en las calles, ni en ninguna parte. Esta es la primera
parte del plan. La parte final del plan es conseguir que no existan de
verdad. El Masterplan espera que la gente se olvide de la figura del
sacerdote y de la monja; al no verlos está seguro que la juventud va a
ignorar su existencia y así a nadie se le va a ocurrir ni pensar en la
posibilidad de hacerse sacerdote o monja.
CAPÍTULO V: ¡QUE SE CASEN LOS SACERDOTES!
El
segundo objetivo es conseguir que los sacerdotes se casen. Si los
sacerdotes se casan es lo mismo que no hubiera sacerdotes. Dejará de
existir la figura del hombre que sacrifica toda su vida por Cristo.
Cualquiera podrá ser sacerdote, y si lo es cualquiera, es como si
nadie lo fuera. Más adelante veremos a las personas que ha usado y
sigue usando el Masterplan. Es increíble, pero es una audacia de lo
más refinada, nos están usando a tí y a mí, querido lector; están
usando a los buenos católicos, a los sacerdotes, a las monjas, a los
Obispos... ¡realmente increíble!... usar al buen sacerdote para
destruir el sacerdocio... pero ya lo veremos esto con detalles más
adelante.
CAPÍTULO
VI: ¡LAS MONJAS A LA CALLE!
El
plan contra los hábitos es también sacar a las monjas de sus
claustros. La idea es la misma. Insinuar que los “ hermanos” de la
calle las necesitan, que una Carmelita puede hacer mucho bien curando
enfermos y educando, etc. Realmente, como pueden ver, el plan parece
estupendo, cautiva al más inteligente. ¿Quién no se va a conmover ante
una llamada urgente de amor al prójimo, de asistir al que sufre, al
que llora, al que necesita, si es el mismo Cristo el que sufre y el
que llora, cuando sufre y llora el “hermano”?
El Masterplan está teniendo gran éxito en esto. Muchas clausuras ya no
son clausuras. Estos monolitos de amor a Dios están dejando de
existir. El Masterplan quiere destruirlos del todo, porque sabe muy
bien que son ¡HOGUERAS ARDIENTES DE AMOR A DIOS Y A CRISTO! Porque
sabe muy bien que estas almas enterradas en vida por Cristo, son el
fuego que alienta a la cristiandad. Al salir a la calle desaparecerán
esos fuertes infranqueables; al vestirse de seglares pronto se darán
cuenta de que se puede “amar” mejor al “hermano” no siendo monja.
El Plan está trabajando muy bien. El final es poner al hombre en el
pedestal de Dios. El hombre es Dios; Dios no existe, no hay que
adorarlo, no hay que sacrificar una vida entera por Dios, sino por el
hombre que es el verdadero Dios. El Masterplan reconoce que mientras
haya conventos de clausura HABRÁ CASTILLOS INVENCIBLES DE AMOR A DIOS,
y su destrucción es esencial para implantar el primer mandamiento como
“amor” al prójimo y olvidarse del amor a Dios.
QUERIDO SACERDOTE O MONJA: ¡POR FAVOR... POR AMOR A DIOS, PÓNGANSE
OTRA VEZ SU SOTANA Y SU HÁBITO! Cada paseo que dé por la ciudad estará
gritando el amor a Dios y al prójimo cien mil veces mejor que con mil
discursos o con mil obras; será un testimonio viviente del amor de
Cristo que sigue existiendo realmente en su vida. Y siéntase orgulloso
de ser lo que es y demuéstreselo al mundo.
A mi hijo de seis años lo llevé a una escuela católica de monjas que
visten de seglares; lo presenté a la directora y mi hijo le preguntó:
¿por qué Ud. no se viste de monja, es que le da vergüenza de que la
gente sepa que usted es monja? La directora se puso más roja que un
tomate, y no contestó nada... y a mi hijo... después de dos años, ya
se le había olvidado eso de que existen monjas. Para él, sólo hay
“maestras”... como si Dios hubiera dejado un poco de pasear por las
escuelas.
CAPÍTULO VII: LAS COSAS SIN IMPORTANCIA: MEDALLAS, ROSARIOS,
ESCAPULARIOS, ETC.
Como se hablaba en el capítulo anterior, lo primero del Masterplan
consiste en quitar de la gente las cosas externas, diciendo que son
“sin importancia”, que ofenden la sensibilidad de los “hermanos” no
católicos.
Ya vimos el ataque del Masterplan contra los hábitos; también hay un
plan para hacer que las personas dejen de usar medallas, los
escapularios, los Rosarios, etc.
El Masterplan considera todo esto “importantísimo”, porque estas cosas
que parecen sin importancia, son las que tienen un ambiente de Dios,
de Cristo y de la Virgen... y a Ellos hay que destronarlos del
ambiente. En cuanto al escapulario y las medallas es fácil, dice el
Masterplan: hay que insistir en que son cosas de beatos, cosas
externas, cosas “sin importancia”, pero que ofenden las ideas de los
“hermanos” protestantes; por lo tanto será mejor dejarlas, no usarlas,
y así los protestantes se acercarán a la Iglesia más fácilmente.
Hasta el año actual este plan ha funcionado. El Escapulario lo trajo
la Virgen en el año 1261 cuando apareció en Londres a San Simón Stock,
prometiéndole lo más que se puede prometer; dijo la Santísima Virgen
que el que muriera con el Escapulario puesto no iría al Infierno. No
se puede prometer más por hacer menos; promete el Cielo al que muera
vestido con el Escapulario. Es algo incomprensible, cosas de una
Madre, himnos de amor.
Yo soy médico y tengo bien aprendida, por experiencia, la lección de
la muerte. Sé que tengo que morir, sé que todos tenemos que morir. Sé
que tus manos, querido lector, se van a morir un día, tus ojos y tu
corazón. Y sé, y tú también lo sabes, que se pudrirán y olerán tan mal
que tus mismos familiares lo enterrarán, tus mismos hijos o tus mismos
padres tendrán que hacer desaparecer tu mismo cuerpo bajo la tierra,
porque nadie soportará su podredumbre. Si después de muerto ganaste el
Cielo, hiciste lo que debías hacer en la tierra. Si vas al Infierno...
no cumpliste con tu deber en esta vida. Si Kennedy y Cristobal Colón
están en el Cielo, hicieron buen uso de sus vidas; si están en el
Infierno, las malgastaron neciamente, aunque tuvieron muchos honores,
riquezas y poder. ¡Ganarse el Cielo es el fin de la vida de cada
persona!
El que al final se salva sabe, el que no, no sabe nada. De ahí
repetimos la importancia de la promesa de la Santísima Virgen con
respecto al Escapulario.
Más de treinta Papas han recomendado el Escapulario, lo han usado, lo
han propagado con las palabras más bonitas que el vocabulario humano
permite.
Cientos de miles de sacerdotes y Obispos lo han recomendado
ardientemente por siete siglos y lo han usado millones de católicos.
Y, de repente, como por magia, hoy día nadie habla de él. Va uno en
busca de un Escapulario a las Iglesias Católicas y no hay; los
Carmelitas tampoco tienen Escapularios, ni siquiera se molestan en
hacerlos. Como por arte de magia no hay Escapularios; como si no
valieran para nada; como si fueran cosas de beatos.
Realmente el Masterplan parece que ha tenido éxito en cuanto a esta
cosa “sin importancia”, el Escapulario. Y, sin embargo, el Escapulario
sigue siendo el arma sencilla de Nuestra Madre, el mimo más cariñoso
de la Virgen para sus hijos.
¡Querido amigo católico!: ¿quieres ir al Cielo? Pues es bien fácil:
¡Usa el Escapulario; muere con el Escapulario! Te lo dice tu Madre, la
Santísima Virgen María, la Madre de Dios; te lo dicen más de treinta
Papas, incluido el Papa actual Pablo VI (Año 1973). ¡No te dejes
engañar por las astucias diabólicas del Masterplan! Que te llamen
“beato”... pero ¡gánate el Cielo!
CAPÍTULO VIII: ¡EL ASALTO A LA MISA!
La
Santa Misa tenía que ser objeto del Masterplan. No trata de
desplazarla de una vez, porque eso sería imposible; pero tiene un plan
de ataque especialísimo.
1) LA MISA UN BANQUETE: Todo el plan consiste en quitarle el
sentido “sagrado” de ser la renovación incruenta del Sacrificio de la
Cruz, y dejarla reducida nada más que a un banquete de confraternidad.
Para ello propone muchos detalles. Cada uno de ellos parece que no le
quita nada a la Misa, dice el Masterplan, pero todos en conjunto la
convertirán en banquete de “hermanos”, y cuando el Sacrificio del
Calvario desaparezca de la Santa Misa, la hermandad desaparecerá, como
se derrumbaría un mástil al que se le quita el cimiento.
Lo primero, cosas sencillas, y que son razonables: que se diga en el
idioma de cada uno, para poder así entenderse mejor en el banquete.
Con ello, dice el Masterplan, se consigue quitar un poco el misterio
sagrado de la Santa Misa.
2) LA MISA CARA AL PUEBLO: Que el sacerdote mire a la gente.
Esto se aceptará fácil, dice el Masterplan, ¡no puede ser que el
sacerdote de la espalda a los feligreses!. Con esto tan sencillo el
Masterplan pretende conseguir cosas importantes. La primera es que
Dios no sea el centro de la Misa, sino los hombres. Que el sacerdote
no mire a Dios, sino a los hombres, ¡además así lo verán sonarse las
narices cuando lo necesite!, dice irónicamente el Masterplan. Creo que
los cristianos nos hemos tragado esta píldora como tontos. El
sacerdote no daba la espalda a los cristianos, sino la cara a Dios,
como hacemos todos los cristianos: el que está sentado en la segunda
fila no da la espalda al que está en la tercera fila, sino que le da
la cara a Dios.
3) LA MISA SIN CRUCIFIJO NI RELIQUIAS: Un pre-requisito
esencial para celebrar la Santa Misa es que el sacerdote tenga un
Crucifijo. Pero ahora resulta que al mirar el sacerdote al público, el
Crucifijo mira al sacerdote, pero da la espalda a los cristianos. Así
que se terminará por quitar el Crucifijo del Altar.
En el Altar siempre había reliquias de un Santo. Ahora no se
necesitan; sólo una simple mesa de madera, ¡o de lo que sea! porque es
un banquete. El caso es quitar de la Santa Misa todo lo que suena a
“sagrado”.
4) LA SANTA MISA SIN GENUFLEXIÓN: Insistir en la naturalidad,
dice el Masterplan. Que cada sacerdote use la palabra que mejor le
salga y los movimientos que más le agraden con tal de que haga
genuflexiones en la Consagración, todo lo demás sobra, que lo haga a
su modo. El caso es quitar lo que sea misterioso y sagrado, poco a
poco. Y que después de lavarse las manos siga usando los dedos índice
y pulgar, ¡porque aunque los use para otra cosa, todavía puede
consagrar con ellos!
5) LA SANTA MISA AL SERVICIO DE LOS PROTESTANTES: Que se lean
lecturas, así se parecerán más a los servicios de los protestantes,
dice el Masterplan; el caso es que el Sacrificio del Calvario quede
reducido a lo menos posible, que no sea lo central. Que se digan
muchos sermones, que se cante mucho, que se saluden los hermanos, que
se pida perdón... INSISTIR EN TODO LO QUE LOS PUEDA HACER OLVIDAR UN
POCO DE DIOS, DE ADORAR A DIOS... ¡QUE ADOREN AL HOMBRE!
Como ven, el Masterplan es exquisitamente diabólico, porque se basa en
cosas buenas, pero su objetivo es quitar la adoración a Dios, que se
olvide el Sacrificio de Cristo... y derrumbados los cimientos... el
mástil de la “hermandad” se derrumbará.
6) ¡EL SAGRARIO... FUERA DEL CENTRO!: El Sagrario es un problema
ahora. Porque al mirar el sacerdote al público le está dando la
espalda al Sagrario. Por lo tanto será mejor quitar el Sagrario del
Centro de la Iglesia, ponerlo a un lado, y así el sacerdote no le dará
la espalda durante la Misa. Con eso, dice el Masterplan, quitaremos
los Sagrarios del Centro de la Iglesia. ¡Esto será un gran paso...!
Insistir poco a poco en lo de banquete. Sugerir que se pongan mesas en
las Iglesias, para que los cristianos se junten como en mesas de
comer, lo mismo que Cristo y los Apóstoles se sentaron a una mesa.
Esto será el punto final, dice el Masterplan, y así Cristo estará
fuera, serán solo los “hermanos” sentados en confraternidad. El
sacerdote se sentará a una mesa como otro hermano. Será en definitiva
reunión de hermanos, pero no adoración a Dios, no acción de gracias a
Dios. Se conseguirá un banquete de “hermanos”, pero se olvidarán del
Sacrificio de Cristo. Se usará pan corriente, el que sobre se tirará a
la basura como otro pan cualquiera, ¡o qué se de a los perros!, dice
irónicamente el Masterplan!
Insistir en el amor a los “hermanos” protestantes, dice el Masterplan.
Que la Misa se parezca lo más posible a los servicios de los
protestantes, para así atraer mejor a los “hermanos” protestantes a la
Iglesia Católica. ¡Qué sutil y qué ironía más fina la del Masterplan!
¡Alerta, amigo sacerdote, alerta!
7) CAMBIAR EL SENTIDO DE LA EUCARISTíA. ¡LA COMUNIÓN DE PIE O EN LA
MANO!: Todo propósito del Masterplan es quitar de los hombres el
Amor a Dios, porque, razona, al final sino se ama a Dios nadie va a
amar al prójimo; el amor al prójimo no puede existir sin una razón, el
amor al prójimo es un imposible sin el amor a Dios.
La Eucaristía es lo central en el catolicismo, dice el Masterplan,
porque, ¡nada menos que Cristo-Dios hecho Pan para hacer a los hombres
amor!
No se puede quitar de una vez, porque ningún católico lo aceptaría.
PERO PROPONE UN PLAN DE ATAQUE QUE ES EXQUISITAMENTE DIABÓLICO: LO
PRIMERO, QUITAR LO MÁS POSIBLE TODO ASPECTO SAGRADO DE LA EUCARISTÍA;
QUE LA GENTE NO SE ARRODILLE PARA RECIBIR LA COMUNIÓN, por ejemplo
insistiendo en que es una comida y hay que hacerla de forma natural.
Tomar la Comunión con la mano ayudaría a quitarle también ese sentido
misterioso, divino, sagrado... es una comida... pues tomarla con la
mano, normalmente, sin que le den a uno de comer, sólo a los niños le
ponen la comida en la boca y que se use pan corriente, sin misterios,
que nada suene a sagrado, sino natural, que se coma, que se
mastique... que se haga como en la Última Cena de Cristo.
Esta primera parte está tan bien planeada que conviene a cualquiera:
insistir en que se haga como lo hizo Cristo... hacerlo natural... al
más bueno convence... PERO EL FIN ES TRATAR DE QUITARLE EL SENTIDO
SAGRADO, MISTERIOSO, ¡QUITARLE IMPORTANCIA A LA EUCARISTÍA!
Lo más importante del Masterplan, y es el segundo punto, ES CONSEGUIR
QUE CRISTO-DIOS NO SEA EL CENTRO DE LA EUCARISTÍA, SINO INSISTIR QUE
LA EUCARISTÍA ES UNA CENA DE CONFRATERNIDAD, es un banquete de
comunión de los cristianos, donde se reúnen para amarse.
Esta segunda parte es lo esencial, insiste reiteradamente el
Masterplan e indica que es fácil de conseguir: insistir en el elemento
de hermandad, de comunión, de reunión de hermanos... y continúa con
ironía diciendo: Dejad que los “hermanos” se reúnan y se “amen”; en
cuanto les falte Cristo, en cuanto les falte lo sagrado, esos
“hermanos” van a terminar discutiendo, y van a terminar por pelearse “hermanamente”.
8) ELIMINAR EXPOSICIONES DEL SANTÍSIMO SACRAMENTO: Para
conseguir esencialmente ésto, el Masterplan propone muchas ideas,
además de las ya expuestas: propone que se eliminen las Exposiciones
del Santísimo Sacramento porque ahí no hay “banquete” de “hermanos”.
Propone que se hagan las Misas y las Comuniones en las casas privadas,
porque así se quita ese sentido “sagrado” de la Iglesia, a la
Eucaristía; no es que se quite de una vez, dice el Masterplan, pero
todo eso ayuda a ir quitando el sabor “sagrado” de la Eucaristía, y
convertirlo en sólo sabor de reunión, de confraternidad.
Propone el Masterplan que se acabe con eso de recibir la Comunión
fuera de la Misa, insistiendo en que ahí no hay comida de
confraternidad.
QUERIDO AMIGO, SI TODO ESTO SE PARECE A LO QUE ESTÁ PASANDO EN TU
AMBIENTE, NO CREAS QUE ES PURA CASUALIDAD.
El Masterplan ofrece otros mil detalles que parecen “sin importancia”,
pero, razona el Masterplan, ayudarán a quitarle el sentido “sagrado” a
la Eucaristía. Así propone que no se use Patena para distribuir la
Comunión porque, explica, hay que decir que si se caen partículas de
la Hostia, no importa, Dios está en todas partes, al fin y al cabo.
Propone que se trabaje en que los fieles lleven Hostias a sus casas
para tenerlas en cuadros o que el padre de familia las distribuya
después de las comidas.
Como se puede ver, el Masterplan es exquisitamente diabólico, ofrece
cosas que parecen razonables, pero que en definitiva no son más que
mentiras disfrazadas de piel de verdad.
CAPÍTULO
IX: ¡FUERA LA VIRGEN Y LOS SANTOS!
Esto estaba en los primeros pasos del Masterplan: insistir en que sólo
se debe adorar a Dios, no a la Virgen y a los Santos. El Masterplan es
muy sutil en esto. Dice que los católicos entendidos saben muy bien
que la Iglesia Católica sólo adora a Dios, y que a los Santos los
venera como amigos de Dios, no los adora. Pero que será muy fácil
meter a la gente sencilla la idea de que la Iglesia Católica adora a
los Santos, ya que los tiene en los altares y que eso está muy mal;
que solo se debe adorar a Dios.
En cuanto a los Santos el Masterplan ha tenido éxito en muchos sitios.
En la mayor parte de las Iglesias ya no hay santos en los altares; en
cada sitio dan una razón distinta, pero el hecho es que los Santos han
desaparecido de muchas Iglesias.
En cuanto a la Virgen Santísima... ¡eso está siendo un “hueso duro”
para el Masterplan!. Tenía mil argumentos para destronarla en el
Concilio Ecuménico... pero le salieron mal las cosas. Tenía razones:
para acercar más a los “hermanos” protestantes; no insistir en la
grandeza de la Virgen, no insistir en que es Madre de Dios; basta con
adorar a Cristo, lo demás no es necesario...
Iban las cosas bien en el Concilio para el Masterplan, parecía que,
por primera vez en la historia de la Iglesia, la Santísima Virgen iba
a ser destronada de su lugar privilegiado en la Liturgia y en la
Cristiandad... Pero vino el Papa Pablo VI ¡en persona! y la nombró
“MADRE DE LA IGLESIA”... y el Concilio entero respondió ensalzándola
de nuevo como la MADRE DE DIOS, reiterando su inquebrantable
veneración a tan grandiosa belleza, reafirmando todos los grandes
títulos de MADRE, de REINA... y añadiendo los de “NUESTRA ABOGADA”...
“NUESTRA AUXILIADORA”... “NUESTRO SOCORRO”, y termina recomendándonos
a MARIA “para que apoyados en su MATERNAL PROTECCION, nos unamos más a
JESUS”... Y nos recuerda que la Santísima Virgen fue ASUNTA AL CIELO
en Cuerpo y Alma, y con su múltiple intercesión, continúa
obteniéndonos los Dones de la salvación eterna y continuará hasta la
consumación de todos los siglos.
El Masterplan sigue trabajando, tratando de cambiar el sentido de
ciertas frases de la Sagrada Biblia. Está publicando Biblias en las
que se altera el capítulo I de San Lucas. ¡No se ría querido lector!
ya ha salido una Biblia Católica que omite la frase dirigida a MARÍA
como la LLENA DE GRACIA, y esta Biblia está recomendada y tiene el
NIHIL OBSTAT del Cardenal Patrick O’ Boyle, Arzobispo de Washington,
editada en 1970.
El Masterplan dice, ¡y con razón!, que el capitulo I de San Lucas dice
muchas cosas buenas de la Santísima Virgen. Dice en concreto, cuatro
cosas que hay que alterar de alguna forma: dice que es MADRE DE DIOS,
dice que la Santísima Virgen es la LLENA DE GRACIA, dice que es la
BIENAVENTURADA ENTRE TODAS LAS MUJERES, y dice finalmente QUE ME
LLAMARAN BIENAVENTURADA TODAS LAS GENERACIONES. Así es que esto hay
que alterarlo en las Biblias; y también hay que alterar lo que dice
San Mateo cuando dice que MARÍA FUE VIRGEN Y MADRE A LA VEZ, como lo
había predicho siglos antes el Profeta Isaías. ¡Ya hay Biblias que
alteran algunas de estas frases, entre ellas una Católica! Así es que
¡alerta amigo!
El Masterplan dice que es esencial destronar a la Santísima Virgen
para destruir la Iglesia. Así sugiere que se le quite el nombre de
MADRE DE DIOS, y se le llame solo “mujer”, que es como Cristo la llamó
en la Cruz. Sugiere que se diga a todos los vientos lo de los
“hermanos de Cristo” y de que la Virgen tuvo más hijos, quitándole así
el título de Virgen también. Dice que esto será fácil de meter entre
la gente sencilla, sin cultura. Sugiere que no se recen Rosarios,
porque eso aleja a los “hermanos” protestantes. Que no se hagan
Novenas a la Virgen porque eso es de “beatos”.
Pero la Virgen les ha resultado ser un hueso duro de roer a los
planeadores del Masterplan. En el corazón de los católicos sigue
siendo la LLENA DE GRACIA, la BENDITA ENTRE TODAS LAS MUJERES, LA
MADRE DE DIOS Y MADRE NUESTRA. Nada se puede decir más a una persona
que lo que dice la Biblia de María; no hay palabras en el vocabulario
humano para decir más de un ser... y tampoco hay más títulos que pueda
inventar la Iglesia para dárselos a María: REINA DE TODOS LOS SANTOS,
REINA DE LAS VIRGENES, REINA DE LOS MÁRTIRES, REINA DEL CIELO, MADRE
DEL CREADOR, PUERTA DEL CIELO, VIRGEN PODEROSA, SEDE DE LA SABIDURÍA,
ROSA MYSTICA, TORRE DE DAVID, CASA DE ORO, REFUGIO DE LOS PECADORES,
CONSUELO DE LOS AFLIGIDOS, NUESTRA ABOGADA, NUESTRA MEDIANERA, NUESTRA
AUXILIADORA, INMACULADA CONCEPCION, MADRE DE LA IGLESIA... no existen
palabras ni títulos que la Biblia ni la Iglesia puedan idear para
decir más de una persona.
La Santísima Virgen sigue estando, gracias a Dios, en el corazón de
todo buen cristiano, y sigue siendo el baluarte firme contra las
asechanzas del Enemigo.
CAPÍTULO X: LOS EJECUTORES DEL MASTERPLAN
El
Masterplan es diabólico. Se dice que ya hay muchísimos sacerdotes
católicos, que realmente no son católicos, sino comunistas ordenados
de sacerdotes. Pero éstos no serían los reales ejecutores del Plan.
Los ejecutores del Masterplan serían los reales católicos que se dejen
engañar. Los buenos Obispos y los buenos sacerdotes, y las buenas
monjas de verdad que se dejen engañar por el “slogan” de “amor al
prójimo”.
Tú y yo, querido amigo católico, son a los que quiere usar el
Masterplan para llevar a cabo sus objetivos. A ti y a mí nos quieren
embaucar con medias verdades que son las peores mentiras, para que
implantemos en el mundo el amor al prójimo, sin el amor a Dios. A ti y
a mí nos quieren usar para suplantar a Dios por el hombre; para que se
adore al hombre y se olvide a Dios; para que se ame a la mujer y se
olvide a la Santísima Virgen. Todo con la esperanza de que, faltando
el amor a Dios, se destruirá el amor al prójimo y se hundirá la
Iglesia de Cristo.
Te dirán que se puede ser masón y Católico a la vez ; ¡mentira, no les
hagas caso!
Te dirán que se puede ser Católico y a la vez espiritista; ¡mentira,
te están engañando! Yo conozco a muchos que ya se han dejado engañar
en esto.
Te dirán que Cristo es bueno, pero que los sacerdotes y la Iglesia no
lo son; ¡mentira disfrazada! ¡Es una media verdad... que es la peor
mentira!
Ya nos previno Cristo que los hijos de las tinieblas son más audaces
que los hijos de la luz. En esta ocasión muchos hijos de la luz se han
dejado engañar por los hijos de las tinieblas. ¡Alerta, amigo, no te
dejes tú engañar!
Pero Cristo también nos dijo que estaría con su Iglesia hasta la
consumación de los siglos, y que las puertas del Infierno no
prevalecerán contra Ella... Y que el Cielo y la tierra pasarán, pero
“Mis palabras no pasarán.”
Así que ¡alerta!... y ten confianza que cuentas con Cristo.... y con
María, Su Madre, que también es tu Madre.
El Masterplan aspira que en poco tiempo se haya destronado el amor a
Dios; y con la astuta esperanza de que el amor al prójimo se hundirá
al faltar el cimiento del amor a Dios.
¡Pero las puertas del Infierno no prevalecerán... y seguirá existiendo
el amor al prójimo, porque los hombres adorarán a Dios, y lo amarán
con todo su corazón, con toda su alma, y con toda su mente.
¡Por lo menos dos personas, que somos tú y yo! ¿Verdad, querido
lector?
¿COMUNIÓN SIN CONFESIÓN?
—Para la celebración de la Eucaristía debe fomentarse la contrición y
la penitencia, para recibir lo más dignamente posible el cuerpo de
Cristo y tal como ya se nos insinúa con el acto penitencial al
comienzo de la Santa Misa. ¿No podría servir el congreso para fomentar
entre los fieles el deseo de recibir con más frecuencia el sacramento
de la Confesión?
—Toca usted ahora un punto importantísimo. A veces parece como si se
hubiese perdido la transcendental importancia del sacramento de la
penitencia. Si los fieles no se acercan con alegría y agradecimiento a
la confesión y, por otra parte, todos se acercan a la comunión, hay
entonces algo que no funciona; la diferencia entre la cantidad de los
fieles que comulgan y los que confiesan muestra que hay algo en la
pastoral que no concuerda. Quizás nos hemos situado, sobre todo en
occidente, en una posición “prepascual”, nos hemos olvidado del don
del Resucitado, que extiende sus manos sobre los apóstoles y les
“sopla”, infunde el Espíritu Santo con las palabras: “Aquellos a
quienes les perdonéis los pecados les serán perdonados» (Jn 20, 23).
Una comunidad “prepascual” puede convertirse en una comunidad
legalista y dura, que no conoce el perdón sino la censura colectiva.
En el Antiguo Testamento una transgresión de la ley era un acto, por
el cual el culpable tenía que justificarse ante Yahvé y el pueblo con
una ofrenda expiatoria; la violación de la ley que siempre afecta al
Pueblo de Dios, se expiaba en la Antigua Alianza de modo colectivo. En
el cristianismo el pecador es perdonado por Cristo, que es la víctima
expiatoria de nuestros pecados; en la Nueva Alianza cada uno de
nosotros es “socio” de Cristo, con quien nos entendemos personalmente:
El Señor nos busca uno a uno, mientras las noventa y nueve ovejas
restantes quedan en el redil; el padre del hijo pródigo le perdona a
él personalmente; la mujer busca la dracma que se le ha perdido:
Cristo nos busca a cada uno en la confesión, no en un acto colectivo
penitencial, que sólo debe servir para prepararse a recibir mejor el
sacramento de la penitencia.
Sin la confesión pueden interponerse obstáculos, para que nos llegue
la gracia de la Cabeza del Cuerpo Místico y es posible incluso que
pongamos resistencia a la misma, pues el pecado no se compagina con la
Eucaristía. Si ponemos un trozo de pan en la boca de un muerto, ese
pan no le alimenta, ni le revitaliza; lo mismo ocurre con el pan
eucarístico; como decimos en términos escolásticos: la Eucaristía es
un sacramento de vivos, no de muertos; solamente para los que viven en
Cristo es la Eucaristia vivificante y fructificante. El sacramento de
la confesión es, por tanto, parte esencial de la vida sacramental y
eucarística.
Extracto de una entrevista
al Cardenal Joachim Meisner.
¿CÓMO ADORAR A LA EUCARISTÍA?
EL CULTO DE LA EUCARISTÍA "En la liturgia de la Misa expresamos nuestra fe en la presencia
real de Cristo bajo las especies de pan y de vino, entre otras
maneras, o inclinándonos profundamente en señal de adoración al Señor.
La Iglesia Católica ha dado y continúa dando este culto de adoración
que se debe al sacramento de la Eucaristía no solamente
ARRODILLÁNDONOSdurante la Misa, sino también fuera de su
celebración: conservando con el mayor cuidado las hostias consagradas,
presentándolas a los fieles para que las veneren con solemnidad,
llevándolas en procesión"
Catecismo de la Iglesia Católica, punto 1378.
INTRODUCCIÓN
“La
Iglesia, enriquecida con los dones de su Fundador, observando
fielmente sus preceptos de Caridad, humildad y abnegación, recibe la
misión de anunciar el Reino de Cristo y de Dios, de establecerlo en
medio de todas las gentes, y constituye en la Tierra el germen y el
principio de este Reino” (Vaticano II, L.G., c. 1,5).
En el desempeño de esta misión, la Iglesia no recibe mejor trato ni
más facilidades que su Fundador. Estar en el mundo sin ser del mundo,
sin someterse a él, lleva consigo tentaciones y persecuciones. La
lucha se acentúa en estos últimos tiempos.
El actual renacimiento pagano es la manifestación de un humanismo
soberbio, en el que se da culto al hombre, al que se le presenta como
la medida absoluta de todas las cosas. Sólo se habla de derechos
humanos; estos se arbitran mediante leyes que marginan y conculcan los
Derechos Divinos. Formas de este movimiento revolucionario son, entre
muchas, el liberalismo, relativismo, hedonismo,... que conducen al
materialismo, a la inseguridad, al ateísmo, a la ordenación de los
pueblos al margen de los Planes de Dios.
Las costumbres de la Iglesia -basadas en la Tradición viva que se
enraíza en la Sagrada Escritura- se sienten afectadas por esta
revolución:
- Internamente, exaltando el subjetivismo hasta proclamar la autonomía
de la propia conciencia (hecho denunciado ya por Pablo VI). Esto
genera individualismos, antidogmatismos, contestación,... que rompen
la unidad propia de la Iglesia de Cristo.
- Externamente, con una liturgia libre y humanizada, desacralizada. Se
busca la comodidad, la rapidez y simplicidad de las ceremonias; el
protagonismo humano, sea del que oficia, sea de los fieles. Se acentúa
el carácter social de las celebraciones, y surgen múltiples estilos
litúrgicos, marcados todos por el desprecio a los valores propios de
ciertas formas o expresiones litúrgicas convencionales.
Su Santidad Juan Pablo II denunció algunas de estas desviaciones:
“Confusión de las funciones, especialmente por lo que se refiere al
ministerio sacerdotal y a la función de los seglares... creciente
pérdida del sentido de lo sagrado,... desconocimiento del carácter
eclesial de la Liturgia,... Las consecuencias son: ...experiencias,
cambios y creatividad indebidas desorientan a los fieles,... la
resquebradura de la unidad de Fe y de culto de la Iglesia, la
inseguridad doctrinal, el escándalo y la perplejidad del Pueblo de
Dios, y casi inevitablemente, las reacciones violentas”
(Instrucción “Inaestimabile Donum” sobre algunas normas acerca del
culto del Misterio Eucarístico, aprobada por S.S. Juan Pablo II el
17 de abril de 1980, Sagrada Congregación para los Sacramentos y el
Culto Divino. También publicada en AICA - DOC 75, Suplemento del
Boletín Informativo AICA Nº 1227 del 26–6–80). Gran parte de los contenidos litúrgicos están incluidos en la
Revelación. Importa tenerlo en cuenta, porque la Liturgia encauza
y ordena nuestras relaciones con Dios; ayuda a poner las cosas en su
sitio para que no se rompa el equilibrio: ante el Amor que se nos
brinda en la Eucaristía, por ejemplo, no debemos cegarnos hasta el
punto de que olvidemos la distancia infinita entre nuestra miseria y
la Santidad de Dios. La Gracia nos comunica con Dios, pero no nos
iguala a Él. Es nuestro Pan, pero es nuestro Dios. Para el creyente
humilde, la Liturgia es una muestra justa de cariño hacia Dios. Para
el soberbio, es una carga que se opone a su afán de protagonismo.
Vamos a tratar en esta nota de la relevancia indiscutible de una
postura litúrgica: ADORAR A DIOS, PRESENTE EN LA EUCARISTÍA, DE
RODILLAS.
I. POSTURA LITÚRGICA DE INSTITUCION DIVINA
Dice el Concilio Vaticano I: “La Revelación Divina se contiene
en los libros escritos y en las tradiciones no escritas, que recibidas
de los Apóstoles de boca de Cristo mismo, o por los mismos Apóstoles
bajo la inspiración del Espíritu Santo, transmitidas como de mano en
mano, han llegado hasta nosotros. Estos libros del Antiguo y del Nuevo
Testamento, íntegros en todas sus partes, tal como se contienen en la
antigua ediciónVulgata latina, han de ser recibidos
comosagrados y canónicos...no solamente porque
contengan la Revelación sin error; sino porque escritos por
inspiración del Espíritu Santo, tienen a Dios por Autor, y como
tales han sido transmitidos a la misma Iglesia” (Ses. III, Cap. II). Dice el Concilio Vaticano II:“Los mismos signos visibles
que usa la Sagrada Liturgia, han sido escogidos por Cristo o
por la Iglesia para significar realidades invisibles” (Sgda.
Lit. c. 1, 33). Por eso mismo el Concilio añade: “Que nadie, aunque
sea sacerdote, quite o cambie cosa alguna por iniciativa propia en la
Liturgia” (Ibidem, c. 1, 22-3).
Por boca del Profeta Isaías, el mismo Dios se reserva para Su Liturgia
una forma concreta de expresión corporal: “ANTE MÍ SE DOBLARA
TODA RODILLA” (Is. 45, 23). “De novilunio en novilunio, de
sábado en sábado, toda carne vendrá a postrarse ante Mí, dice Yahvéh”
(Is. 65, 23). Por eso el Santo Profeta David nos exhorta:
“Venid, postrémonos en Su Presencia, DOBLEMOS NUESTRAS RODILLAS ante
Yahvéh, Nuestro Hacedor” (Sal. 95, 6). Y San Pablo nos lo
confirma: “Yo doblo mis rodillas ante el Padre, de quien procede
toda familia en los Cielos y en la Tierra” (Ef. 3, 14-15).
Y es que esta postura es símbolo de Adoración y Fidelidad, que atrae
las bendiciones de Dios: “Voy a dejar con vida en Israel a siete
mil, cuyas rodillas no se han doblado ante Baal, y cuyos labios no le
han besado” (I Re. 19, 18).
II. POSTURA LITÚRGICA ENRAIZADA EN LA SAGRADA ESCRITURA
Para orar y adorar
- De rodillas y con las manos alzadas al Cielo oraba Salomón ante el
altar de Yahvéh (I Re. 8, 54 y II Cro. 6 , 1 3 ).
- De rodillas, y con el rostro entre ellas, oraba el Profeta Elías en
la cumbre del Monte Carmelo (I Re. 18, 42).
- De rodillas y con las manos extendidas oraba Esdras (Esd. 9, 5).
- De rodillas ora tres veces al día el Profeta Daniel en su casa (Dan.
6, 10).
- El Rey Ezequias y toda la asamblea doblan las rodillas y se
prosternan en el Templo del Señor (II Cro. 29, 29).
- También el Rey David se prosterna al entrar en el Templo (Sal. 5,
8).
- Todo el pueblo de Betulia dobla las rodillas para adorar y bendecir
a Dios, al conocer la obra de Judit en el campo asirio (Jdt. 13, 17).
- Mardoqueo se niega a doblar la rodilla ante Amán, pues no desea
adorar a nadie sino al Señor (Est. 13, 14).
- De rodillas adoran los Magos a Jesús en Belén (Mt. 2, 11 ).
- Los Apóstoles se postran ante Jesús cuando sube a la barca, después
de haber caminado sobre las aguas (Mt. 14, 33).
- El padre de una niña que acaba de morir, se postra ante Jesús para
pedirle que la resucite (Mt. 9, 18).
- Se postra ante Jesús una mujer cananea, para pedirle cure a su hija
atormentada por el Demonio (Mt. 15, 25).
- De rodillas ante Jesús, el padre de un niño endemoniado pide la
curación de su hijo (Mt. 17, 14).
- De rodillas ante Cristo suplica el leproso por su curación (Mc. 1,
40).
- De rodillas habla con Jesús el joven rico (Mc. 10, 17).
- El ciego de nacimiento, curado por Jesús, se postra ante Él cuando
Le reconoce por Hijo de Dios (Jn. 9, 38).
- Cristo ora de rodillas en Getsemaní (Lc. 22, 41).
- Doblan la rodilla ante Cristo coronado de espinas, los sayones que
se burlan de Él (Mt. 27, 29).
- Los Apóstoles se postran ante Cristo cuando se les aparece en
Galilea (Mt. 28, 17).
- De rodillas recibe el martirio San Esteban (Hch. 7, 60).
- De rodillas ora Pedro para pedir la resurrección de Tabita (Hch. 9,
40).
- De rodillas ora San Pablo con los presbíteros de Efeso en Mileto (Hch.
20, 36).
- De rodillas en la playa ora San Pablo con los fieles de Tiro, antes
de embarcar camino de Jerusalén (Hch. 21, 5).
- De rodillas recibirá la Fe el no creyente, al ver descubiertos los
secretos de su corazón por los profetas del grupo de creyentes (I Cor.
14, 24-26). El arrodillarse, como acto de adoración, sólo ha de reservarse para
Dios.
- Los hermanos de José se prosternan ante él para pedirle perdón, pero
les corrige diciendo: “¿Estoy yo acaso en el lugar de Dios?” (Gén.
50, 19).
- Al ser tentado en el desierto, Cristo ordena al diablo: “Apártate
Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás y a Él sólo
darás culto” (Mt. 4, 10).
- El Centurión Cornelio se postra a los pies de San Pedro para
adorarle, pero éste le dice: “Levántate que yo también soy hombre”
(Hch. 10, 25-26).
- El Apóstol San Juan se pone de rodillas ante el Ángel que le muestra
las visiones, pero Éste le dice: “No hagas eso pues soy consiervo
tuyo y de tus hermanos los profetas, y de los que guardan las Palabras
de este Libro. Adora a Dios” (Ap. 22, 8-9). Luego, también los
Ángeles proclaman que el ponerse de rodillas es forma escogida para
adorar a Dios.
LOS GRANDES DE LA FE LO ENSEÑAN
San Juan Bosco (1815-1888) en uno de sus célebres sueños
proféticos (55/1866) se ve con sus jóvenes en una débil embarcación,
azotada por el temporal. Todos se arrodillan y se toman de las manos
para orar, aunque hay algunos “insensatos... burlándose de la actitud
suplicante de sus compañeros” y que pronto caen al agua y desaparecen.
Al final de la prueba se les aparece la Santísima Virgen, en quien
habían confiado, en un magnífico Templo, y todos caen de rodillas para
entonar un cántico de alabanza.
En otro de sus sueños (88/1873) presenta a unos jóvenes tendidos en el
suelo, implorando la Misericordia Divina, mientras que otros “de pie,
derechos, en actitud de rebeldía, con la cabeza erguida y vuelta hacia
el globo... como si quisieran desafiar la majestad de Dios...” estaban
fríos, sin vida, y con el rostro negro como el carbón. El Santo Cura de Ars (1786-1859), propuesto por Su Santidad
Juan Pablo II como Modelo de sacerdotes, nos enseña a comulgar con
toda unción: “...Para acercaros a la Sagrada Mesa, os levantaréis con gran
modestia, indicando así que vais a hacer algo grande; os
arrodillaréis y, en presencia de Jesús Sacramentado, pondréis todo
vuestro esfuerzo en avivar la Fe... Vuestra mente y vuestro corazón
deben estar sumidos en el Señor. Cuidad de no volver la cabeza a uno y
otro lado... Después que hayáis tenido la inmensa dicha de comulgar,
os levantaréis con modestia, volveréis a vuestro sitio y os
pondréis de rodillas...; ante todo, deberéis conversar unos
momentos con Jesucristo, al que tenéis la dicha de albergar en vuestro
corazón, donde, durante un cuarto de hora, está en Cuerpo y Alma como
en su Vida mortal” (Sermón sobre la Comunión).
Es muy conocida la siguiente anécdota suya: Cuando un sacerdote al que
el Santo Cura acababa de resolver una duda, le pregunta que dónde
había aprendido Teología, el Santo Vianney le señaló el reclinatorio
donde se arrodillaba para rezar.
De este Santo Sacerdote dijo el Papa San Pio X: “¡Haga Dios que
todos los curas, sin excepción, tomen como modelo al Venerable Vianney,...”
(21-2-1904).
Y hemos conocido a un digno discípulo del Santo de Ars: al Padre
Cossío, de Santander (†1989). Dios Padre, para más configurarle con el
Redentor, quiso llamarle mediante una dolorosa enfermedad,
ejemplarmente llevada. En el lecho de la muerte, al llevarle el
Santísimo Viático, se tira de la cama para recibir de rodillas, en el
suelo, a su Dios.
Terminamos este apartado con una frase atribuída a San Agustín: “A
Dios se va de rodillas, y el hombre es muy fatuo y orgulloso para
doblarlas”.
IV. HUMILLACION INTEGRAL
Somos cuerpo y alma, materia y espíritu, forma y fondo. Todos los
actos humanos -al modo sacramental- quedan determinados por esta doble
dimensión. Salvo en los casos de hipocresía, las formas externas de
conducta revelan el pensar y sentir del individuo.
La importancia de esta dualidad es decisiva. En el cuerpo humano, la
piel no es el tejido más importante; pero sin ella el organismo se
infecta y muere. A la larga, sería tan grave olvidarse de las formas
por buscar autenticidad, como el quedarse en éstas sin calar en su